Teoría General de Sistemas



Trabajo colaborativo :
Cabanillas Flores, Kriss
Vieiry Alexander Carhuajulca Marruffo
Gutiérrez Seclén José A.
Neciosup Brayan
Silva Zavaleta Saul Enrique



Teoría General de Sistemas, Estas palabras sugieren de la exploración de esta hipótesis, y la verificación de ella, involucrará trabajo de un tipo similar de los ingenieros profesionales.
LA CIENCIA EN COMPARACIÓN CON LA INGENIERÍA Y LA TECNOLOGÍA: todas las comunidades humanas han encarado problemas derivados de la necesidad básica del hombre por los alimentos, el cobijo y desde un estadio temprano del desarrollo cultural el trasporte y todas las sociedades han desarrollado tecnologías para resolver los problemas que involucra la satisfacción de estas necesidades. Además  el ingeniero es la figura clave en el poseso material del mundo. En su ingeniería, lo que hace es que los valores potenciales de la ciencia se vuelvan una realidad, a traducir el conocimiento científico en herramientas, recursos, energía y labor para ponerlas al servicio del hombre, el ingeniero necesita su imaginación para visualizar las necesidades de una sociedad y para apreciar lo que es posible así como el entendimiento social duro y tecnológico, para hacer que su visión se vuelva realidad.
A rasgos generales pueden indicarse tres aspectos principales no separables  en cuanto  a contenido pero distinguibles en intención. El primero es circunscribible como "ciencia de los sistemas" o sea la exploración y la explicación científicas de los "sistemas" de las varias ciencias (física, biología, psicología, ciencias sociales...), con la teoría general de los sistemas como doctrina de principios aplicables a todos los sistemas (o a subclases definidas de ellos). Están ingresando en la esfera del pensamiento científico entidades de naturaleza esencialmente nueva. En sus diversas disciplinas la ciencia clásica procura aislar los elementos del universo observado con la esperanza de que volviéndonos a juntar, conceptual o experimentalmente, resultaría el sistema o totalidad  y sería inteligible.       
Por añadidura, aparecen aspectos, correspondencias e isomorfismos generales comunes a los «sistemas>>. Tal es el dominio de la teoría general de los sistemas; de hecho, tales paralelismos o isomorfismos aparecen en <<sistemas>> del todo distinto por los demás. De modo que la teoría general de los sistemas es la exploración científica de <<todos» y <<totalidades>> que no hace tanto se consideraban nociones metafísicas que salían de las lindes de la ciencia. Para vérselas con ello han surgido novedosas concepciones, modelos y campos matemáticos, como la teoría dinámica de los sistema la cibernética, la teoría de los autómatas, el análisis de sistemas merced a las teorías de los conjuntos, las redes y· las gráficas, y así sucesivamente.
El segundo territorio es el de la <<tecnología de los sistemas>>, o sea el de los problemas que surgen en la tecnología y la sociedad modernas y que comprenden tanto el hardware de computadoras, automación, maquinaria autorregulada, etc., como el software de los nuevos adelantos y disciplinas teóricos.
La tecnología y la sociedad modernas se han vuelto tan complejas que los caminos y medios tradicionales no son ya suficientes, y se imponen actitudes de naturaleza holista, o de sistemas, y generalista, o interdisciplinaria. Sistemas en múltiples niveles piden control científico: ecosistemas, cuya perturbación lleva a problemas apremiantes como el de la contaminación; organizaciones formales, como la burocracia, las instituciones educativas o el ejército; los graves problemas que se presentan en sistemas socioeconómicos, en relaciones_ internacionales, política y represalias. Sin importar hasta dónde sea posible la comprensión científica (en contraste con la: admisión de la irracionalidad de los acontecimientos culturales e históricos), y en qué grado sea factible, o aun deseable, el control científico; es indiscutible que son en verdad problemas <<de sistemas>>, o sea problemas de interrelaciones entre gran número de <<variables>>. Análogamente, convergen adelantos originados en ciencia pura y aplicada, como en la teoría dinámica de los sistemas y la teoría del control. Una vez más se extiende todo un espectro desde la teoría matemática muy afinada, pasando por la simulación con computadora, en la cual pueden tratarse variables cuantitativamente, en ausencia de soluciones analíticas, hasta la discusión más o menos informal de problemas que tienen que ver con sistemas.
En tercer lugar está la «filosofía de los sistemas>>, a saber, la reorientación del pensamiento y la visión del mundo resultante de la introducción del «sistema>> como nuevo paradigma científico (en contraste con el paradigma analítico, mecanicista, unidireccionalmente causal, de la ciencia clásica). Al igual que toda teoría científica de gran alcance, la teoría general de los sistemas tiene sus aspectos «metacientíficos>> o filosóficos. El concepto de «sistema>> constituye un nuevo <<paradigma>>, por hablar como Thomas Kuhn, o una <<nueva filosofía de la naturaleza>>, según dijo quien esto escribe (1967), contrastando las <<leyes ciegas de la naturaleza>> de la visión mecanicista del mundo y el devenir del mundo como argumento shakespeariano contado por un idiota, con una visión organísmica de «el mundo como una gran organización). Esto bien puede dividirse en tres partes. Tenemos, primero, que dar con la <<naturaleza del animal>>. Se trata de la ontología de sistemas. Qué haya de definirse y de describirse como sistema no es cosa que tenga respuesta evidente o trivial. Se convendrá en que una galaxia, un Perro, una célula: y un átomo son sistemas reales, esto es, entidades percibidas en la observación o inferidas de ésta, y que existen independientemente del observador. Por otro lado están los sistemas conceptuales. Como la lógica, las matemáticas  (pero incluyendo, p. ej., también la música), que son ante todo construcciones simbólicas, con sistemas abstraídos (ciencia) como subclase de las últimas, es decir, sistemas conceptuales correspondientes a la realidad. La tercera parte de la filosofía de los sistemas se ocupará de las relaciones entre hombre y mundo o de lo que se llaman «Valores>> en el habla filosófica. Si la realidad es una jerarquía de totalidades organizadas, la imagen del hombre diferirá de la que le otorgue un mundo de partículas tísicas gobernadas por el azar, como realidad última y sola <<Verdadera>>. Antes bien, el mundo de los símbolos, valores, entidades sociales y culturas es algo muy «real>, y· su inclusión en un orden cósmico de jerarquías pudiera salvar la oposición entre las «dos culturas>> de C. P. Snow, la ciencia y las humanidades, la tecnología y la historia, las ciencias naturales y sociales, o como se quiera formular la antítesis. Este cuidado humanístico de la teoría general de los sistemas, tal como la entiendo, la distingue de los teóricos de los sistemas, orientados de modo mecanicista, que sólo hablan en términos de matemáticas, retroalimentación y tecnología, despertando el temor de que la teoría de los sistemas sea en realidad el paso final hacia la mecanización y la devaluación del hombre y hacia la sociedad tecnocrática. Aunque comprendo y subrayo el aspecto matemático, científico puro y aplicado, no me parece que sea posible evadir estos aspectos humanísticos, si es que la teoría general de los sistemas no ha de limitarse a una visión restringida y fraccionaria.

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